La sala tiene un techo
Doce esterillas son doce personas. Sobrepasar el aforo no es una molestia de agenda: es alguien que conduce hasta allí y se queda fuera.
Una clase no es una cita. Diez personas comparten un mismo hueco, la sala tiene un límite físico, y la diferencia entre una clase llena y una a medias suele ser si alguien recordó que existía.
Doce esterillas son doce personas. Sobrepasar el aforo no es una molestia de agenda: es alguien que conduce hasta allí y se queda fuera.
El martes a las 19 es un hábito, no una reserva. En cuanto ese hábito hay que volver a meterlo cada semana, empieza a romperse.
El mismo hueco tiene profesor distinto según la semana, y los alumnos muchas veces siguen al profesor más que a la hora.
Cada profesor tiene sus horas y sus clases, así los alumnos reservan con la persona por la que vienen.
Una clase de 75 minutos bloquea 75 minutos, y la sala no se duplica alrededor.
Un recordatorio automático antes de la clase es la diferencia entre una esterilla ocupada y una vacía.
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