Los servicios largos rompen los calendarios simples
Balayage, color completo o keratina duran horas. Si tu herramienta solo piensa en bloques de 30 minutos, acabas con reservas solapadas o rechazando trabajo que podrías haber cogido.
Una cita de color no es un hueco de 30 minutos. Entre consulta, aplicación, tiempo de espera y secado, una clienta puede ocupar el sillón tres horas — y tu sistema de reservas tiene que entender eso antes de dejar que alguien reserve encima.
Balayage, color completo o keratina duran horas. Si tu herramienta solo piensa en bloques de 30 minutos, acabas con reservas solapadas o rechazando trabajo que podrías haber cogido.
Tu colorista senior cobra más y necesita más tiempo que quien hace peinados. Un solo calendario con una sola lista de precios no refleja cómo funciona una peluquería de verdad.
Una clienta reserva "color" pensando en algo completamente distinto a lo que tú imaginaste. Descripciones y duraciones claras en la página de reservas fijan la expectativa antes de que se siente.
Coger el teléfono, confirmar por mensaje y perseguir recordatorios es un trabajo completo. Las reservas online y los recordatorios automáticos se llevan casi todo eso.
Cada servicio lleva su duración, así un color de tres horas bloquea tres horas y un corte bloquea un corte. El calendario refleja el sillón, no una estimación.
Tarifas junior y senior, especialidades distintas, horarios distintos. La clienta reserva con quien quiere al precio correcto.
Tus servicios, tus precios y tu marca — una página que puedes mandar a quien te pregunte "¿tienes hueco esta semana?".
Recordatorios automáticos antes de la cita y cancelación en un toque, para que un hueco liberado se pueda volver a llenar en vez de quedarse vacío.
Servicios, estilistas y horarios en unos cinco minutos. Plan gratis, sin tarjeta.
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